• ¡Bienvenidos a Tierras Perdidas!

    Tierras Perdidas es un juego gratuito con una comunidad activa de miles de usuarios y una trayectoria de más de una década online ininterrumpidamente.

    Actualmente se encuentra online la versión de Tierras Perdidas 6.0 "Nueva era".
    ¡Para descargar el cliente y empezar a jugar click acá!

    ¡Seguinos en nuestras redes sociales y en nuestro canal de Discord!

    Discord
    Facebook
    Youtube
    Instagram

[Consejo Imperial] Historia.

Estado
Cerrado para nuevas respuestas

Smartan

Director de GMs
Registrado
13 Julio 2018
Mensajes
341
Gustó a
451
#1
[Consejo Imperial]

Fundación
- Es necesario que exista un grupo, un selecto, una élite. Es necesario fundar un Consejo que interceda, que nos guíe e ilumine.-
Un mensaje fue enviado al Rey durante el sitio a las Catacumbas, cercanías de Tanaris:


- Excelencia, nos hallamos en la posición acordada. Nuestros soldados gozan de buena salud, están ellos enteros y no hemos sufrido bajas hasta el momento. Sin duda ha sido un éxito. Hemos sitiado las Catacumbas cercanas a la ciudad neutral de Tanaris. Aun así requerimos suministros tales como agua, comida y algunos tapados para cubrir a nuestros soldados durante la noche. Finalmente, entonces, habremos de ingresar en la segunda parte del plan estratégico liderado por usted, excelencia. Sin más, nuestra reverencia y respetos a usted.
Teodoro, Jefe de Caballería Imperial
El llamado "Sitio de las Catacumbas" fue una ocupación por parte de numerosas tropas imperiales enviadas directamente desde Anvilmar y por orden directa del Rey para secuestrar al gobernador de la entonces (y recién fundada) llamada "Ciudad Neutral de Bella Tanaris". Una operación secreta que incluyó a mas de quinientos hombres quienes, bajo ordenes del mismísimo Rey, resguardaban en cuanto a seguridad a aquellos que ingresarían encubiertos a una ciudad que ya estaba esperándolos. Liam (Comandante de la I Tropa de Élite Imperial), Thomas (Oficial de Escudería Imperial), Teodoro (Jefe de Caballería Imperial) y Jozue (Capitán I de la Armada Real) fueron quienes se alistaron para ingresar a la ciudad. Encubiertos, ingresaron bajo los nombres de Leon, Temu, Tod y Jomu (respectivamente). Pasaron unos tres meses durante los cuales hubo un total de cincuenta y poco más intercambio de pergaminos con mensajes desde allí directamente hacia el Palacio de Anvilmar, tres meses en los que ellos y toda la Alianza Imperial pensaron que todo estaba bajo control. Habían pensado que el gobernador, finalmente, estaba lo suficientemente distraído (luego de tanto tiempo sin turbulencias) como para que los infiltrados actuasen en el momento justo y lo capturaran. ¿Y por qué? ¿Qué había hecho este sujeto para que el Rey ordenara secuestrarlo montando una operación de tamañas proporciones? Cuestiones de lazos, estratégicas, y una traición: el Rey había descubierto que los suministros armamentísticos que le permitieron a la Horda Infernal poner de rodillas a su hombres provenían de la llamada "ciudad neutral". Esto enardeció Anvilmar y fue este, finalmente, el único detonante de toda esta situación consecuente.
Entonces, fue un hecho. Liam y Thomas cercaron al gobernador en la Iglesia de Tanaris mientras que Teodoro y Jozue sellaron las puertas de ingreso. El sacerdote fue testigo presencial y fue, juntamente, cercado y amenazado. Pero tomaron una pésima decisión, que fue la de mostrarse cuatro hombres desconocidos escoltando a un gobernador que fue inteligente al mostrarse a la multitud de la ciudad como alguien nervioso, a paso acelerado y con muecas sospechosas en su rostro que denotaban nerviosismo, preocupación y miedo. He aquí, entonces, que el Ejército Neutral (así se llamaba), se apostó en las distintas vías de escape de la ciudad. Alrededor de setecientos soldados armados y preparados para defender a su líder en contra de cualquier amenaza.
-¡Gobernador! ¿Como está usted? - Bastó con una exclamación y una pregunta en simultáneo para que los altos mandos del Ejército de aquella ciudad se percataran de que finalmente había sucedido lo previsible. Desde afuera, las tropas imperiales observaban la situación. Y se desató, inevitablemente, el mismo infierno cuando soldados neutrales emboscaron a los imperiales en las cercanías de la ciudad. Flechas y lanzas debilitaron a las fuerzas reales y permitieron un avance notable de las tropas de Tanaris por sobre ellos. Sucedió que el gobernador había movilizado a sus hombres tanto en la ciudad como en las cercanías de la misma, a los alrededores. Y no se equivocó. En un abrir y cerrar de ojos, la mitad de los soldados imperiales habían caído sin siquiera voltear la cabeza hacia atrás.
Al cabo de minutos, en el bosque se había desatado un infierno que había hecho rendir a las fuerzas imperiales, abatidas por el factor sorpresa por parte del Ejército del gobernador. Dentro, más de cincuenta soldados rodearon a los infiltrados, que ya habían sido finalmente descubiertos.
La escena fue impactante, pero algunos dirán que se trató simplemente de la defensa no solo de la ciudad, sino también de su ejército, población y nada más que de su máxima autoridad. Dieron muerte a los hombres del Rey en la misma ciudad sin mediar palabra.


Estimado Rey:

Su intento de penetrar en nuestra tierra ha fracasado. Sus hombres no volverán a casa y su armamento se incorporará en breve a nuestro Ejército, el cual estará alistado y listo para cuando usted y cualquier otra fuerza intente vulnerar nuestra integridad como ciudad y como pueblo. Hemos establecido una vida próspera aquí y no permitiremos que nadie nos quite lo que hemos alcanzado. Y hablando de mi situación, debo decirle que ha sido cobarde de su parte haber desplegado esta operación encubierta, sucia y desleal, intentando llevarme de aquí a delante de usted. En fin, no lamento lo de sus hombres y tampoco me hago pena ni lamento por quienes sufrirán más que usted de estas pérdidas. En la guerra, los sentimientos quedan a un lado, ¿verdad? Espero no vuelva a cometer este error.
Victor I, gobernador de la Ciudad Neutral de Bella Tanaris
Desde Anvilmar la noticia no se hizo esperar a difusión, y contrario a todo lo planeado, el temor se apoderó de la ciudad. ¿Cómo un Ejército de bajo nivel había derrotado a numerosas tropas del Imperio? ¿Cómo había fracasado la operación? ¿Era, la fuerza de Tanaris, algo realmente a considerar y que había sido subestimada? El Rey estalló de furia tras leer el comunicado y reunió a sus hombres más fuertes en lo que confianza y entrenamiento militar refiere. Se cerraron las puertas del Palacio y las tropas de la ciudad, bajo orden, desplegaron el operativo de contingencia a lo largo y a lo ancho. En el muelle, la Armada Real zarpó diez barcas, veinte galeras y siete galeones de guerra a custodiar los límites oceánicos. En tierra y dentro de los límites de Anvilmar, unos quinientos hombres estaban alistados para cualquier eventualidad. Otros ciento cincuenta custodiaban los límites del Palacio. En las afueras de Anvilmar, por tierra, un destacamento de más de trescientos hombres armados caminaban los bosques, custodiando.

Dentro del Palacio Real...
- ¡Todos han muerto, maldita sea, todos! ¿Es que mis fuerzas no tienen entrenamiento? ¿No somos el temblor de todos aquellos que se atreven a desafiarnos? ¿Era una fantasía? ¿Era una vil mentira que me he creído todo este tiempo? No... No es cierto, no puede ser así. - A viva voz, un Rey molesto, furioso.
- Señor, Excelencia, debe entender que nos está faltando la revisión de las operaciones. Usted no puede solo, usted necesita tener un cuerpo que haga una revisión y confirmación de todo plan, operación y estrategia, y acción posterior. Debe comprenderlo, con el mayor de los respetos Excelencia.- Soltó uno de los allí presentes.
El Rey asintió, algo forzado, pero asintió con su cabeza ante la proposición. - Es necesario que exista un grupo, un selecto, una élite. Es necesario fundar un Consejo que interceda, que nos guíe e ilumine.- Dijo otro. La propuesta era fundar y conformar un pequeño grupo selecto, experimentado y con conocimientos tácticos, de guerra, estratégicos y operativos que analizaran en el futuro el accionar de las fuerzas tanto terrestres como marítimas de la Alianza Imperial. Y aquellos deberían ser, a la vez, representativos de la humildad y de la inteligencia. Este pequeño grupo debería de, también, estar presentes o prestar presencia a eventuales entrenamientos y selección de los futuros líderes de la facción. Una pieza fundamental se estaba gestando, una necesaria.

-Está bien... ¡Daremos vida a esto que desean crear, estoy... Sí, estoy de acuerdo! - Quedaba fundado oficialmente el Consejo de la Alianza Imperial.

Datos posteriores. ¿Qué sucedió luego? [Abrir spoiler]
Fundado el Consejo de la Alianza Imperial, fue conformado el mismo por cinco hombres incluido un llamado "líder" del Consejo. Luego del fracaso y la masacre que representó aquél sitio de las catacumbas, se prometió no contraatacar, pero pese a la decisión del Rey el Consejo determinó que la postura estaba errada y que debía de desarrollarse un nuevo plan de ataque y arrasar con Tanaris. Tras meses de tensa relación en cuanto a este asunto, el Rey cedió y dejó que se llevara a cabo el plan de lo que se iba a observar, más adelante (y en consecuencia por las decisiones "individuales" y alejadas ciertamente de las que tomaba el Rey con su autoridad máxima y única), como una nueva fuerza imperial. Tanto el Ejército como la Armada, y para empeorar la imagen del Rey, se alinearon con esta "segunda autoridad máxima" que representaba o comenzaba a representar este Consejo fundado recientemente. El ataque a Tanaris fue planeado, desarrollado y llevado a cabo. El resultado fue exitoso, ya que el tiempo fue un factor fundamental que permitió devolver esa "sorpresa" que provocó, en gran parte, la derrota en el pasado. Luego de diez meses, y con hipótesis de conflicto medio-bajas, fueron desplegados unos cuatrocientos hombres por tierra y un total, por mar, de quince barcas, cinco galeras y veinte galeones de guerra. Cercaron Tanaris, redujeron a la mitad y poco más a su Ejército, y asesinaron a su gobernador. Trajeron consigo, también, el armamento perdido en el último acontecimiento.
Finalizado el evento, y de regreso a la ciudad, el Consejo llevó al Rey la noticia de victoria. Fue sorpresa verle, posteriormente, al Rey un gesto de bronca, enojo y resentimiento. ¿Por qué habría de encontrarse así luego de la victoria de la Alianza? Sucede que este no podía soportar una superioridad, él era la autoridad máxima de turno y estaba siendo opacada por un selecto grupo que él mismo aceptó fundar, y que ahora lo estaba "pasando por encima". Mayor fue su muestra de enojo cuando el Consejo ya preparaba una nueva operación de sitio con fines estratégicos. Luego de meses de tensión y una relación ya prácticamente inexistente, con un Rey debilitado y un Consejo que cada vez se hacía mas fuerte y confiable, llegó el día en el que este último (con sus integrantes) decidieron exiliar al Rey. Tristemente (para él), se negó y todo terminó muy mal: el Consejo capturó en secreto al Rey y lo asesinó. El cuerpo jamás apareció y, se dice, que fue lanzado a las aguas profundas y que fue un barco selecto el encargado de llevar el mismo hacia aguas muy adentro del océano. La verdad nunca salió a la luz. Ni saldrá. En adelante, el llamado "Consejo de la Alianza Imperial" comenzó a representar las fuerzas armadas y a guiarlas por los distintos lugares del mundo. Mas tarde que temprano, siempre este Consejo y el Rey entraban en conflicto, y en un 100% de los casos este último era removido del trono.
Finalmente, aun con todo el poder que estos hombres tenían, llegó alguien al trono que derogó para siempre la autoridad en exceso que poseían. El Consejo fue reducido a tres miembros y le fueron quitadas sus facultades de decisión, su tarea única fundamental quedaría reducida a la simple opinión y guía (el plan original de fundación). El Ejército y la Armada se alinearon con el nuevo Rey, ya que el Consejo había (según habían atestiguado algunos) torturado a soldados y marinos que habían fracasado en sus campañas y entrenamientos como parte de las fuerzas. Fue ampliado el armamento y la paga salarial tanto a los integrantes del Ejército como a los de la Armada, y los integrantes del Consejo permanecieron en las mismas condiciones y, su prestigio, en baja. Aun así, y con una "estabilidad" que parecía asomar y llegar para quedarse, esto no continuó. Una facción apartada que alzaba los valores que habían enseñado los primeros miembros del Consejo se levantó en contra del Rey, ingresó al Palacio y asesinó al Rey de un flechazo en su cabeza. Un grupo de quince hombres, quizá poco mas, veinte y sumados con aquellos que fueron removidos en la reducción tomaron la ciudad y el Palacio por la fuerza. Los soldados irrumpieron y terminaron con la vida de todos ellos, pero el costo fue de ciudadanos y soldados muertos, además de numerosos heridos. Una guerra civil que duró dieciséis horas y poco más.
Asumió un nuevo Rey que estableció un nuevo Consejo de tres hombres y un líder incluido, con armamento necesario y facultades de opinión y decisión en cuanto a la modificación de planes en cuanto a asuntos estratégicos y de acción, y la autoridad de ellos tenía como límite la palabra del Rey. Las fuerzas armadas contemplaron la nueva autoridad y se alinearon a ella, juntamente con el nuevo Consejo. De allí en adelante, no se han reportado nuevos actos de violencia y de sublevación.
 
Estado
Cerrado para nuevas respuestas
Arriba